5/6/15

Michel Houellebecq - Sumisión

La última novela de Houellebecq tiene mucho morbo porque se publicó el día que unos canis musulmanes montaron una masacre en la revista Charlie Hebdo. Básicamente trata de que en el año 2022 se celebran elecciones en Francia y llega a la presidencia el candidato de la Hermandad Musulmana, con antierótico resultado, como ya os podréis imaginar. Sumisión ya venía con polémica y acusaciones de xenofobia desde antes de su publicación, que el autor, por supuesto, ha negado. Vamos a ver, cualquier gobierno confesional sería una basura, eso lo tengo clarísimo yo y lo tiene clarísimo cualquiera que no sea un monguer. Las acusaciones de xenofobia creo que vienen de que el autor parte (aunque no lo diga, pero habría que ser cortito para no darse cuenta) de esa teoría de la extrema derecha que supone que la presión demográfica de los moros hará que en un futuro se valgan de las instituciones democráticas occidentales para islamizar la sociedad, lo cual es mucho suponer porque hay moros y hay moros, pero bueno, Sumisión es una obra de ficción y tampoco nos vamos a meter mucho con él en este aspecto. Yo, por sus otros libros y algunas entrevistas que he leído, creo que Houellebecq es el típico cuñao nihilista. Un reaccionario cool, vaya.

Sumisión es un libro un poco soso para estar ambientado dentro de siete años. No pido algo de ciencia ficción con coches voladores ni nada por el estilo, pero vaya, el mundo cada vez cambia más rápido y se echa mucho de menos que eso quede reflejado en la novela más allá de unas breves pinceladas a la evolución política, que manda cojones no haber profundizado más en ello. Es lo que pasa cuando no llegas ni a las trescientas páginas, ya sea por desidia o porque el frenético consumidor demanda libros cortos que se lean rápido: que no puedes profundizar en aspectos que enriquecerían mucho el libro.

Sobre todo cuando eres Michel Houellebecq y tienes que hacer hueco a las reflexiones del protagonista, que una vez más es el típico intelectual aburrido de todo, en este caso un profesor de universidad con una tesis doctoral sobre Joris-Karl Huysmans, al que cita constantemente durante sus pajas mentales. Esto de remitir a alguna celebrity de otros tiempos es muy recurrente en la prosa del nuestro gabacho amigo y lo normal es que mole, pero esta vez me dejó más bien frío. Ahora bien, debo reconocer que seguramente se deba a que no estoy familiarizado con la obra de Huysmans; es posible que para alguien que conozca mejor a este autor disfrute más del libro.

Lo que más me decepcionó fue el final. No le pondría la etiqueta de malo (no se la pondría al libro en general, a pesar de que me leo y estoy despotricando a tope), pero sí me pareció predecible ya desde antes de empezar a leer. Y es una pena, porque este autor sabe hacer finales que te dejan con la boca abierta, véase Las partículas elementales y Plataforma. Otra vez será.

De Sumisión me quedo con las descripciones de la situación política y un par comentarios sobre sexualidad que son para enmarcar. Aunque las narraciones de sexo no destacan mucho, sus observaciones sobre el mundo del ligoteo siempre han sido muy buenas.

2 comentarios:

Marta Máster dijo...

Hola. una reseña muy completa y realista. Ya leo que te decepcionó el final. Tomo nota. Seguimos en contacto

Luis dijo...

Pues sí, y mira que los finales de este escritor suelen ser épicos xd