10/7/17

Un día de julio

Llueve. Llevaba todo el año esperando este momento. Tiempo libre para no hacer nada, o mejor dicho, para hacer todo lo que tenía pendiente de hacer desde hace meses. Ver series que tengo atrasadas, leer libros que tengo pendientes, dedicar más tiempo a cuidarme, yo qué sé. La primavera fue bastante difícil, de parar por casa sólo para comer y dormir. Cuando sentía que me costaba mantener el ritmo, pensaba en la alternativa: estar en casa sin nada que hacer era una sensación mucho más agobiante. Al final el agobio de que no hubiera nada que hacer simplemente pasaba a ser el agobio de que no te apeteciese hacer nada. Quizá eso es lo que llaman depresión, o si no, se le debe de parecer mucho.

Ahora por fin tengo tiempo abundante para mí, que me da para actualizar el blog y todo. He visto que han caído las visitas y, si bien antes podía decir que "tengo un blog en el que no entra nadie", ahora efectivamente tengo un blog donde no entra nadie. Tampoco me preocupa demasiado.

Tengo tiempo libre. Ningún remordimiento porque ahora debería estar haciendo algo que estoy dejando para más adelante. Sin embargo, no tengo la mente despejada. Hay un montón de nubes que me no me dejan ver el cielo y me da la sensación de que en cualquier momento me van a aplastar. Hablo de mí y del tiempo. El verano aún no ha llegado.

10/4/17

Escribir más

Me gusta escribir. De hecho creo que es la evolución natural de que me guste leer. Sin embargo aquí tengo este blog, en el que escribo poco y, cuando escribo, son textos cortos, cada vez más cortos. No lo hago a propósito. Realmente querría escribir cosas de una longitud medio decente; ya sé que el tamaño no importa y que de hecho algunos autores pecan de extensos, pero en algunos casos he escrito cosas que cabrían perfectamente en un par de tuits.

Esta entrada, me temo, también va a ser una de esas cortas. Llevo un rato dándole vueltas al tema y se me han ocurrido muchas cosas, pero no me sale escribir más que un par de párrafos. Es como cuando estás en un bar, te entran ganas de ir al baño con urgencia y cuando llegas al urinarios te ves que no puedes descargar la vejiga porque estás rodeado de gente y te corta el rollo y es un no sé qué que seguramente tenga un fundamento científico bien definido pero que nunca acabarás de entender.

Así funciono cuando me siento ante el portátil y me pongo a escribir una nueva entrada. Así funciono cuando estoy en una conversación y sólo aporto el 10% de lo que podría aportar, cantidad que se podría reducir al 5% si luego pienso sobre ello a toro pasado. Así funciono en cualquier cosa relacionada con la comunicación, rayos, es que es una putada que ni se puede imaginar el que no sepa de lo que estoy hablando.

8/4/17

Deep Purple - Infinity



Estoy escuchando, por segunda vez, lo nuevo de los Deep Purple, llamado Infinite, que ha salido esta semana misma. Suena totalmente a Deep Purple. No es una perogrullada; por ejemplo el último disco de Kreator me sonó muy poco a Kreator, y los últimos de Manowar no se parecen a los Manowar que escuchaba cuando era pequeño. Respecto a esto puede haber opiniones varias, y por supuesto no seré yo el que se oponga a que haya una evolución, en la música, a que se introduzcan nuevos estilos y matices, pero hay que conservar siempre la esencia, de forma que una persona que escuche tu primer disco pueda reconocerte también en el último.

Y Deep Purple sigue fiel a su estilo y sonando bien. Personalmente, yo no les pediría más. Empezaron en los años 60 y estamos en abril de 2017: a nadie se le escapa que sus mejores trabajos ya los hemos escuchado, y sería absurdo pretender otra cosa a estas alturas. Es de agradecer que sigan ahí y que los que aún no habíamos nacido cuando ya lo petaban tengamos la oportunidad de verlos y seguir escuchándolos, y poder esperar con expectación su nuevo disco para comentarlo, aunque ya no sea lo mismo.

1/4/17

La superioridad moral

Algo que me resulta muy molesto de la gente es cuando hacen gala de su superioridad moral. Es esa sensación de que oyes a alguien hablar, o lees a alguien por internet, y te dan ganas de darle un capón, por listillo. 

Sobre todo esas personas que se definen más por lo que no hacen que por lo que hacen, por lo que no les gusta que por lo que les gusta. El ejemplo más conocido por todos es el de la gente que declara que no necesita consumir alcohol para divertirse. Me parece bien que no necesiten alcohol para divertirse (tampoco yo), pero esa frase siempre viene con un tono de: yo no, tú sí, ergo soy mejor. 

Es un comportamiento muy típico y, aunque hablo en tercera persona, me incluyo. Paremos. Pensemos un poco antes de hablar, antes de postear una nueva gracieta sobre lo malo que es el reggaetón y su audiencia para farmear un puñado de likes en las redes sociales. No determinemos quien somos en contraposición a los demás. Observemos, no juzguemos.

29/3/17

Chistes de Carrero Blanco

Hoy se ha hecho pública la noticia de que han condenado a Cassandra Vera, estudiante de historia de 21 años, a un año de prisión y siete de inhabilitación absoluta por escribir en Twitter varios chistes sobre Carrero Blanco, y encima quieren hacerle pagar el juicio. Por humillar a las víctimas del terrorismo, dicen. No va a entrar en la cárcel porque la condena es inferior a un año, pero las consecuencias de esto ya las ha comentado ella:




Qué cojones, en serio. Demonios, si le ha caído un marrón mayor por tuitear unos chistes sobre la muerte Carrero que el que le cayó a los autores de la Operación Ogro.

Ya son muchas cosas. Antes se las tenía que ver con la Audiencia Nacional gente que decía cosas bastante hardcore durante mucho tiempo y con cierta repercusión, pero ahora ya cualquier mindundi que escribe algo inocuo en internet puede estar en el punto de mira. Incluso yo. Incluso tú.

El terrorismo no es un problema grave, ni para España ni para Europa. Habría que preocuparse más por los accidentes de tráfico o la violencia de género, por ejemplo. Sin embargo, a pesar de que esto ya no son los terribles 80 y que ETA ha presentado un plan de desarme ante la indiferencia del público, están condenado a gente por contar chistes sobre un atentado de hace medio siglo. Es de locos.

Hay que estar muy ciego para no ver el peligro para la libertad de expresión que supone esto, y que se esté normalizando, que ya nos parezca normal (independientemente de nuestra opinión al respecto) ver a gente delante de un tribunal por delitos que al fin y al cabo son delitos de opinión. Es terrible.

26/3/17

¡Bolo de Sons of Aguirre en Gijón!



Por fin el "Vete a Cuba Tour" de Sons of Aguirre ha llegado a Asturias. Sons of Aguirre es un grupo de rap de coña que comenzó como parodia de Los Chikos del Maíz en el canal de Youtube de Masa. Como suele pasar en internet, la cosa hizo gracia y fue creciendo sin prisa pero sin pausa hasta convertirse en un pequeño fenómeno entre la juventud de las variopintas y tan fragmentadas como siempre corrientes de extrema izquierda. Digo la juventud porque con un breve vistazo al público que llenaba la sala Acapulco del Casino de Asturias (extraño sitio para este tipo de eventos) tal vez yo no sería el de mayor edad (es complicado entre unas doscientas personas que allí había), pero estaba muy por encima de la media, eso segurísimo. La edad ya empieza a pesar.

El show, porque más que un concierto fue un show, vino introducido por un monólogo del cómico Msias, que hizo de las suyas con algunos chistes y gracietas varias que no reproduciré aquí porque en los tiempos que corren lanzas cualquier broma de gusto regulero (esas que a mí me encantan) a internet y viene la policía a ponerte delante de un juez por delitos relacionados con terrorismo (¿¡!?). Fueron muchas risas, algunas incluso acompañadas por una mirada un poco nerviosa a mi alrededor, para luego relajarme al saber que no me voy a ir al infierno yo solo.

Y entonces salieron con todo WillyLET y MC Endesa empezando por Vete a Cuba y terminando con Los Chicos del FMI; un repaso a todo su repertorio que duró cerca de una hora. Breve pero intenso, con mucho buen rollo en la sala, mucha interacción con el público, y sobre todo mucho cachondeo y un humor político que no está al alcance de todo el mundo, no por ser especialmente complejo, sino porque esta izquierda, como muchos sabéis, puede tirarse horas y horas debatiendo sobre cuestiones que, si bien puede que tengan importancia (o no), al común de los mortales, es decir, a la clase obrera, se la suda tres cojones.

Desde aquí mi enhorabuena y mi agradecimiento a estos tres artistazos por el buen rato que nos han hecho pasar. Show más que recomendable que no os debéis perder si os identificáis aunque sea un poco con el colectivo perroflauta.

25/3/17

Hablar

Lo cierto es que es una pena la falta de comunicación que hay en esta sociedad que ha revolucionado los medios de comunicación. Podemos insultar a un filipino que está en la otra punta del mundo porque no comparte nuestra opinión sobre una serie de Netflix, podemos comprar algo directamente a China, podemos ver la Superbowl de gratis, pero todavía nos cuesta decir las cosas claras cuando se trata de cuestiones personales.

Nunca he abogado por ser totalmente sincero. De hecho, siempre he pensado que esa gente que dice todo lo que piensa debería pensar un poco antes que hablar, y que debemos medir las consecuencias de nuestra sinceridad. Pero una cosa es eso y otra tomarse la vida como si nuestras relaciones interpersonales fuesen algo así como una partida de póquer en la que no sólo tenemos que esconder nuestras cartas, sino poner cara de póquer para que quien tenemos delante no pueda reconocer nuestras emociones y así predecir nuestra jugada. Tanto es así que estoy seguro que todo el mundo ha pasado alguna vez por esa situación en la que ha tenido que pedir o le han solicitado "poner las cartas boca arriba".

He visto relaciones de todo tipo morir, morir incluso antes de nacer, por falta de comunicación. Y no hablo de que uno deba desnudar su alma (perdón por la expresión terriblemente cursi) ante personas que quizá no son totalmente de fiar, sino incluso de minucias que afectan a gustos e inquietudes, cosas que cuentas tranquilamente a cualquier colega en el bar, pero que en determinado momento sientes que debes ocultar.

Al final llegamos a conocer mejor al filipino que tiene un pésimo gusto en series que a nuestro vecino, o en algunos casos sangrantes, que a nuestra pareja. Todavía es mayoritaria la opinión de que sólo puedes conocer realmente cómo es una persona cuando la conoces personalmente, pero poco a poco nos iremos dando cuenta de que no son las máquinas las que nos han introducido a la fuerza en Matrix, sino que nosotros mismos hemos entrado por nuestro propio pie y de buena ganna.