16/1/12

Fraga

El fin del mundo suele ir precedido por una serie de señales que nos indican que realmente todo se va a ir al carajo, que no es un farol. Hemos vivido muchos fines del mundo y siempre ha sido así. La muerte de gente que en teoría es inmortal, como el caso de Fraga, es una de esa señales. Se trata todavía de algo muy débil, como las primeras gotas de una tormenta, pero ahí está. Preparaos, porque durante este año seguramente vayamos a vivir las muertes de Carrillo y de Jordi Hurtado.

Una lástima que finalmente no se le haya podido llevar a juicio, aunque sólo fuera por el placer de verle agonizando delante de un tribunal, como Pinochet o Adolfo Scilingo. Espero que al menos se encuentre en el otro barrio, si es que lo hay, con Julián Grimau, con los obreros de Gasteiz y con toda la gente que recibió palos durante su reinado del terror.

Por desgracia, no puedo lamentar su muerte. Uno menos.

Anexo de última hora:

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